Cuando oyes el canto de un pájaro

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Y si cantaras tu canción como lo hacen los pájaros que solo cantan la suya y ninguna más.

Estás sentado en un instante de tu vida en que vas a programar tu nuevo camino.

Hay una sensación de alegría interna, de pequeña inmensa convicción de que estás ante un momento importante hacia tu destino.

Estás en blanco antes de empezar a programar, pero sabes que hay alguna claridad exacta aunque aún no seas capaz de escribir ni una letra sobre el papel que has dispuesto sobre la mesa para llenarlo de rutas, pasos y puertos de esa vida que presientes.

Entonces, de la nada y porque sí, un pájaro se posa sobre tu mesa y la camina.

Un pájaro que no vuela sino que camina sobre tu mesa.

Al poco se acercan muchos pájaros cantando que vienen a sentarse a las sillas de tu mesa.

Son invitados no esperados.

Miras alrededor y notas que en ese bar de ese parque hay muchas, muchas mesas, y en ninguna hay pájaros.

Habías estado muchas veces allí y nunca se te había acercado un pájaro.

Y ahora están ahí, seis, siete, quince…

Los cuentas, pero van y vienen y cantan. Justo en ese momento y no en otro los pájaros vienen a visitarte.

Justo en ese momento y no en otro.

Sabes perfectamente que el hecho está rebasando la probabilidad. Share on X

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Buscas rápidamente alternativas lógicas sencillas pero sabes perfectamente que el hecho está rebasando la probabilidad.

Cuando eras niño, tenías esa sabiduría primaria que te permitía naturalmente cantar junto a ellos, escuchar sus consejos, contarles tus sueños.

Más tarde, habrías pensado en qué casualidad causa-efecto había generado ese suceso tan extraño.

Habrías buscado alguna razón que convocara allí a los pájaros.

Hasta habrías intentado espantar a esos pájaros, cambiarte de mesa o quejarte al camarero.

Pero esto… realmente… rebasa la probabilidad.

Así que dándote cuenta de que estabas ahí sentado para diseñar los trazos de lo que dijiste sería tu nueva vida, vuelves automática y acríticamente a aquella sabiduría primaria de tu infancia en que escuchabas consejos de los pájaros.

Asumes, sin más, que estos pájaros vienen a traerte un mensaje. 

Si leyeras este suceso pensarías que se trata de alguna buena metáfora, pero no estás leyendo y sí intentando escribir y con un montón de pájaros reales en tu propia mesa. 

Es un milagro y no te cabe duda de ello.

Han venido a asistirte, a colaborar en este momento tan importante de tu vida.

Están aquí para que no te distraigas, por fin te has decidido a darle sentido a tu vida y a hacer de ese sentido tu vida.

Y si cantaras tu canción como lo hacen los pájaros que solo cantan la suya y ninguna más. Share on X

Y ya no te evades y lo tienes claro y empiezas a elaborar tu plan.

Y en ese plan no cabe nada que no lleve a la alegría, nada que impida sacar tu mejor voz.

En ese papel que has dispuesto sobre la mesa, esparces las mejores notas que tienes y que has hecho madurar durante años.

En ese papel traduces la revelación de hoy que te guía a hacer lo que has venido a hacer.

Y, entonces, te decides y escribes: ”SÍ”, a partir de este momento cantaré mi canción, solo mi canción. 

Cuando un pájaro canta, escúchalo, esa canción es tu propia canción expresada en su voz.

Leandro Ojeda López